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Amor de Dios e inseguridad humana.

sábado, 16 de noviembre de 2013


Marcos Baker

Desde Adán y Eva, el ser humano ha venido cargando con sentimientos de vergüenza y temor. Al igual que ellos, hoy seguimos usando nuestras propias “hojas de higuera” para ocultar nuestros miedos, para cubrir nuestras limitaciones e imperfecciones.

Estos sentimientos de vergüenza e inseguridad tienden a ser reforzados por las expectativas que otros tienen de nosotros, aun cuando no siempre haya una mención explícita de lo que se espera de nosotros, a menudo sentimos que no damos la talla, que no calificamos de acuerdo a las expectativas que los demás tienen.

Otra razón que tiende a reforzar nuestras inseguridades son las experiencias que hemos tenido con personas de autoridad. ¿Cómo nos hemos sentido frente a maestros? ¿Cuál es nuestra actitud frente a militares y políticos? Baker nos comenta de palabras que ha escuchado usar con frecuencia a hondureños para calificar estas autoridades en sus vidas: rígidos, estrictos, golpeadores, injustos, superiores, inaccesibles, distantes, que abusan de su poder.

Tristemente, muchas de estas características que vemos en las autoridades humanas tendemos a proyectarlas en Dios (quien se presenta como la máxima autoridad) acentuando así nuestra inseguridad.


En la iglesia se nos ha presentado a Dios como todopoderoso y como un Dios de gloria. Y es así. Sin embargo para una persona que ha sufrido abuso, el hecho de que se enfatice en el poder y la autoridad de Dios, por sobre otros atributos, muchas veces en lugar de contribuir para que las personas se acerquen a Dios confiadamente, más bien puede llevarlos a ver a Dios como distante e inaccesible, que ante cualquier equivocación castiga, como muchas de sus autoridades inmediatas.

En lugar de presentar a un Dios así, la Biblia presenta un Dios que es lento para la ira y rico en misericordia (Jonás 4:2). Aun en los relatos del Antiguo Testamento, en donde parece que Dios se mostrara como un Dios de ira y juicio, podemos ver su amor. Esta ira y enojo de Dios es precisamente una expresión de su amor, él no permanece indiferente ante los abusos e injusticias (Jeremías 5.26-29).

Ahora... en Jesús podemos conocer realmente cómo es el carácter de Dios. Vemos cómo él decidió asumir una condición vulnerable para revelarnos al Padre y liberarnos de nuestra desviada condición, al entregar su vida por nosotros, como expresión máxima de amor. Él, el Dios hecho hombre, entiende muy bien los sentimientos que nos visitan: rechazo, ira, temor, humillación; él los sintió.

Nuestras anhelos de grandeza, de gloria, (que despiertan en nosotros auto-desprecio por no dar la medida), deberían revisarse a la luz de lo que en la Biblia significó la mayor expresión de gloria jamás dada: la cruz.

Jesús nos invita a abrazar nuestra condición vulnerable y frágil, nuestra propia pequeñez; y darnos cuenta que no tenemos por qué pretender ser más de lo que somos. Todos somos hijos e hijas de Adán y Eva. Todos necesitamos ser sanados y perdonados por la cruz y el amor de Dios.

Sin duda mucho de lo compartido por Marcos en este libro, será de gran ayuda para quienes buscan abandonar la inseguridad y así poder servir a otros. El camino para lograrlo no siempre es el mismo para todos, sin embargo, vemos cuán determinante es la imagen que tengamos de Dios a la hora de abrazar y aceptar quienes somos. Dios, ama y acepta a sus hijos a pesar de sus fracasos y limitaciones, no nos pide ser más de lo que somos para podernos amar. Es precisamente a la luz de tal mirada que debemos mirarnos a nosotros.

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Libro: ¿Dios de ira o Dios de amor? : Cómo superar la inseguridad y ser libres para servir.
Autor: Marcos Baker
Editorial: Kairós.

Si quiere conocer más sobre el libro y el autor: Entrevista a Marcos Baker.

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